Por segundo año, COVID ensombrecio la Navidad
Periodistas en todo el mundo, contaron el sentir de la Navidad en tiempos de Covid y Omicron.
Una mujer se toma una selfie con un hombre disfrazado de Santa Claus en Hyderabad, India, el sábado 25 de diciembre de 2021. (Foto AP/Mahesh Kumar A.)
Cristianos de todo el mundo celebraron el sábado su segunda Navidad bajo la sombra del COVID-19, en momentos en que numerosos servicios religiosos fueron cancelados debido al virus y aumentaban los casos.
Mientras países en Asia imponían
restricciones para tratar de frenar la propagación de la contagiosa variante
ómicron, en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo los gobiernos
pedían a la población practicar sentido común, usar las mascarillas y limitar
sus reuniones navideñas.
El director de la unidad de cuidados
intensivos de un hospital en Marsella, Francia, informó que la mayoría de las
personas con COVID-19 allí en Navidad no habían sido vacunadas, y que su
personal está agotado o no puede trabajar porque tiene el virus.
“Estamos hartos de esto”, expresó el doctor
Julien Carvelli, director de la UCI del Hospital La Timone de Marsella.
“Tememos que pronto nos quedaremos sin
espacio”, añadió.
Miles
de personas en toda Inglaterra recibieron su vacuna de refuerzo mientras la
cifra de casos nuevos diarios ascendía a otro récord, 122.186.
La farmacia Good Health Pharmacy en el
norte de Londres era una de varias que decidieron abrir en Navidad, en medio de
una campaña del gobierno por dar la dosis de refuerzo a todos los adultos antes
de fin de año.
En Estados Unidos, muchas iglesias
cancelaron servicios religiosos o los pasaron a internet e incluso las que sí
ofrecieron servicios presenciales reportaron una reducida asistencia.
En la iglesia Dormition of the Virgin Mary
Church en Southampton, estado de Nueva York, la cantidad de feligreses “es una
tercera parte menos que el año pasado debido a la realidad del ómicron, pero no
disminuye el fervor de los presentes”, aseguró el cura Alex Karloutsos.
El papa Francisco usó su mensaje navideño
para rezar para que lleguen las vacunas a los países más pobres.
Mientras los países acaudalados tienen en
ocasiones hasta el 90% de su población adulta inoculada, en África el índice es
de 8,9%, siendo el continente menos vacunado del mundo.
“Dios, dale salud a los enfermos e inspira
a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para buscar la mejor manera de
superar esta crisis sanitaria y sus repercusiones”, declaró Francisco desde la
loggia de la Basílica de San Pedro.
“Abre los corazones para asegurar que la
atención médica necesaria – particularmente las vacunas – lleguen a quienes más
la necesitan”, añadió el pontífice.
Pocos miles de personas asistieron en
persona al discurso y bendición papal del mediodía, pero incluso eso fue una
mejora comparado con el año pasado, cuando el papa tuvo que pronunciar su “Urbi
et Orbi” (A la ciudad y el mundo) desde el interior debido a las normas
sanitarias impuestas en Italia.
En un centro de acoplo de solicitantes de
asilo en Chipre, Patricia Etoh, una mujer católica de Camerún, dijo no tener
planes navideños porque no se sentía alegre debido a que tuvo que dejar atrás a
su hijo de 6 años.
Pero añadió: “Estamos agradecidos y estamos
vivos, y mientras hay vida hay esperanza”.
En Filipinas, el país asiático con mayor
población católica, cientos de miles de personas tuvieron que pasar la Navidad
sin vivienda, electricidad, comida ni agua debido a un potente tifón que dejó
375 muertes la semana pasada.
El gobernador Arthur Yap de la provincia
Bohol, donde murieron más de 100 personas y unas 150.000 fueron destruidas o
dañadas debido al tifón, pidió a las organizaciones internacionales enviar
albergues temporales y sistemas de filtración de agua como complemento a la
asistencia prestada por el gobierno filipino.
Los neozelandeses, por su parte, celebraron
la Navidad con el clima cálido del verano y pocas restricciones, en uno de los
pocos países del mundo que apenas se han visto afectados por la variante
ómicron.
Australia llegó a las fiestas en medio de
su peor brote de COVID-19 desde el inicio de la pandemia. Los estados del país
han recuperado las normas sobre mascarillas y otras medidas preventivas.
Y para agravar las complicaciones para los
viajeros, aerolíneas de todo el mundo cancelaron cientos de vuelos conforme la
nueva variante desbarataba planes y provocaba bajas de personal.
El viernes y el sábado se cancelaron más de
3.900 vuelos, según FlightAware, casi la mitad en aerolíneas chinas. En torno
al 30% de los vuelos afectados -más de 1.100 tenían origen, destino o ambas
cosas en Estados Unidos. Aun así, esto suponía una pequeña parte de los vuelos
en todo el mundo. FlightAware dijo haber registrado más de 100.000 llegadas en
24 horas.
En Asia y Oceanía, las celebraciones
navideñas se celebraron entre diversos niveles de restricciones contra el
virus.
Corea del Sur mantuvo las normas más
estrictas de distanciamiento social. Las iglesias podían recibir a un 70% de
los feligreses que cabían sentados y los asistentes debían haber completado su
vacunación.
El país sufre un auge de las infecciones y
muertes por COVID-19 desde que relajó de forma drástica sus medidas preventivas
a principios de noviembre, dentro de los esfuerzos por volver a la normalidad.
Las autoridades surcoreanas se vieron obligadas a restaurar más tarde sus
recomendaciones más estrictas, como un límite de cuatro personas en las
reuniones sociales y un toque de queda a las 9 de la noche para restaurantes y
cafeterías.
Los festejos navideños eran discretos en
gran parte de India, con más adornos que multitudes debido al temor a que la
variante ómicron golpee el país en las próximas semanas con una nueva ola de
infecciones.
Las autoridades reintrodujeron los toques
de queda nocturnos y los límites a reuniones de más de cinco personas en
ciudades grandes como Nueva Delhi y Mumbai. La asistencia a las misas del Gallo
en Mumbai y otras ciudades fue menor que en otros años. Los cristianos son
apenas el 2% de los casi 1.400 millones de personas de India.
En Nueva Zelanda, donde el 95% de los
adultos ha recibido a menos una dosis de la vacuna, lo que la convierte en una
de las poblaciones más vacunadas del mundo, los únicos casos de ómicron
detectados en Nueva Zelanda se contuvieron en la frontera.
Mientras el COVID-19 se expandía por el
mundo durante los dos últimos años, Nueva Zelanda aprovechó su aislamiento. Los
controles de fronteras mantuvieron a raya lo peor del virus y para la Navidad
de este año, Nueva Zelanda había registrado 50 muertes en una población de 5,5
millones de personas.
Pero ese éxito ha tenido un precio. En
estas fiestas había sillas vacías en algunas mesas, ya que algunos
neozelandeses que viven y trabajan en el extranjero no pudieron llegar a tiempo
debido a los límites en el programa de aislamiento y cuarentena.
En Australia, la variante ómicron ya era la
dominante en varios estados, y por ejemplo se cree que supone el 70% de los
contagios nuevos en Queensland.
En su mensaje de Navidad, el primer
ministro, Scott Morrison, se refirió al coste de la enfermedad sobre la
sociedad.
“La variante ómicron no es más que un nuevo
desafío que hemos enfrentado. Pero juntos, siempre juntos y sólo juntos,
seguimos adelante”, dijo Morrison.
Las altas temperaturas podrían haber
disuadido a algunos de celebrar sus comidas navideñas al aire libre. Se
esperaba que Perth, en Australia Occidental, alcanzara el sábado los 42 grados
Celsius (107,6 grados Fahrenheit), en la Navidad más cálida desde que
comenzaron los registros hace más de un siglo.
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Contribuyeron a esta nota periodistas de AP
en todo el mundo.

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