Ómicron apenas va llegando y los estadounidenses ya están hartos
La sensación de temor por la rápida propagación de la variante está creciendo incluso en lugares que habían experimentado una tregua del virus.
La variante ómicron ha convertido una temporada de
alegría en un periodo de cansancio y resentimiento en medio de una nueva oleada
de coronavirus.
Justo antes de Navidad, los estadounidenses están
hartos y cansados de estar hartos y cansados: de rehacer los planes para
adaptarse a los últimos riesgos del virus; de buscar pruebas caseras y no
encontrarlas; de preguntarse si, después de dos años de esquivar la COVID-19,
de sobrevivir a la enfermedad o de vacunarse, e incluso de recibir el refuerzo,
la variante ómicron es la que inevitablemente contraerán.
La sensación de temor ante la rápida propagación de ómicron —la
más rápida de todas las variantes hasta ahora— ha invadido el noreste y la
parte norte del Medio Oeste, que ya estaban
inundados de casos y hospitalizaciones de la variante delta. Y el malestar ha
crecido incluso en estados y territorios como Florida, Hawái y Puerto Rico, que
habían superado un terrible verano a causa de la variante delta y, hasta hace
poco, experimentaban una relativa calma del virus.
“Estoy enojada”, comentó Mabel De Beunza, una publicista de
poco más de 40 años que pasó 90 minutos en una fila de pruebas en el centro de
Miami el lunes después de experimentar síntomas de resfriado. Sea cual sea el
resultado de su prueba, ha decidido no ver a su madre, que está
inmunodeprimida, en Navidad.
“Hemos hecho tanto y todavía tenemos esto”, agregó
De Beunza, cuya familia está vacunada y recibió la dosis de refuerzo. “Ha sido
un año muy duro”.
El martes, el presidente Joe Biden, adoptó nuevas medidas para combatir la ola,
comprometiéndose a desplegar mil profesionales médicos militares en los
hospitales, a abrir nuevos centros de pruebas y vacunación y a distribuir al
público 500 millones de pruebas rápidas de forma gratuita. Algunos funcionarios
estatales también han impuesto nuevos requisitos de vacunación y uso de
cubrebocas.
“Sé que están cansados”, dijo Biden desde la Casa
Blanca. “Sé que están frustrados”.
Destacó que las herramientas disponibles para
prevenir, diagnosticar y tratar la covid son mucho más abundantes ahora que en
los primeros días de la pandemia. “Todos deberíamos estar preocupados por la
variante ómicron, pero sin sentir pánico”, declaró. “No estamos en marzo de
2020”.
Las
conversaciones con más de dos docenas de personas en todo el país revelaron
que, más que pánico, los estadounidenses simplemente están agotados por la
montaña rusa emocional de la pandemia y confundidos por los mensajes
contradictorios de los expertos y líderes sobre las precauciones adecuadas.
Alyssa Dipirro, de 30
años, estaba esperando en la fila para hacerse una prueba de covid en Orlando,
Florida, el martes, pero no se había vacunado. Al principio de la pandemia, no
quiso hacerlo estando embarazada, a pesar de que los expertos en salud pública
garantizaban que las vacunas eran seguras para las mujeres embarazadas.
| El invierno es la temporada alta de Florida, que atrae a residentes a tiempo parcial y a multitud de visitantes.Saul Martinez para The New York Times |
Desde entonces, no la han tranquilizado los
informes sobre personas vacunadas que contraen infecciones por covid, como está
ocurriendo con mayor frecuencia con ómicron, aunque las vacunas siguen siendo
eficaces para evitar la enfermedad grave. “Todavía tienen que hacerse pruebas
si se exponen”, dijo. “Entonces, ¿qué sentido tiene esto?”.
Florida, que hace tiempo eliminó casi todas las restricciones por el
virus, está registrando en promedio 7068 casos diarios de
coronavirus, lo que supone un aumento del 294 por ciento en las últimas dos
semanas, según datos recopilados por The New York Times.
El aumento fue repentino y sorprendente después de
un par de meses de relativa tranquilidad del virus posteriores a una ola de la variante delta que
mató a más de 22.000 floridanos, más que cualquier otra ola previa del virus,
según Jason L. Salemi, epidemiólogo de la Universidad del Sur de Florida.
Sin embargo, el invierno es la temporada alta de
Florida, que atrae a residentes temporales y a una multitud de visitantes.
Algunos asistentes informaron de que habían dado positivo por covid este mes
tras acudir a eventos relacionados con la feria Art Basel Miami Beach.
El martes,
CDR Health, un contratista que proporciona tratamientos con anticuerpos
monoclonales en algunas clínicas estatales, cerró temporalmente sus centros en
los condados de Miami-Dade, Broward, Lee y St. Lucie. El Departamento de Salud
de Florida dijo que los centros de varios condados cerraron el martes por
capacitación, pero reconoció que algunas citas tuvieron que ser reprogramadas y
que el estado estaba tratando de asegurar un reabastecimiento.
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Los casos también se han disparado en Hawái, donde
el estado registra un promedio diario que es 468 por ciento superior al de hace
dos semanas, según datos del Times.
Hilton R. Raethel, presidente de la Asociación de
Cuidados de la Salud de Hawái, calificó el aumento de dramático y culpó a la
fatiga de la pandemia de las bajas tasas de vacunación de refuerzo entre los
residentes. Alrededor del 17 por ciento de los residentes con el esquema de
vacunación completo habían recibido un refuerzo hasta el domingo, la segunda
tasa más baja del país.
“‘He hecho tanto durante tanto tiempo que soy
reacio a hacer más’”, dijo Raethel, resumiendo el sentimiento del público.
En ningún lugar se ha producido una mayor explosión de casos que en Puerto Rico, que ha registrado un promedio diario de 1098, un aumento del 762 por ciento con respecto a hace dos semanas, según los datos del Times. La isla ha notificado más casos en los últimos siete días que en cualquier otra semana de la pandemia, lo que hizo que el gobernador Pedro R. Pierluisi autorizara nuevas restricciones, como la exigencia de vacunas y pruebas negativas para eventos masivos.
Con material del New York Times.

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