Otro país rico que regala casas: viviendas por 500 dólares
Casas abandonadas, algunas de ellas disponibles por tan solo 50.000 yenes, el equivalente de $ 455 dólares en Japón.
No ocurre solo en Italia, España o Estados
Unidos: otros países también enfrentan el problema de viviendas vacías en áreas
rurales.
En Japón, por ejemplo, hay más de 8 millones
desocupadas (conocidas en el país como akiya), y el gobierno busca atraer a
posibles propietarios con incentivos, entregándolas gratuitamente o con
subsidios considerables para la renovación.
De acuerdo con un reporte de Insider, la Encuesta
de Vivienda y Tierras de Japón, realizada cada cinco años, registró en 2018 un
récord de 8,49 millones de akiya en Japón. Muchas de estas casas quedaron
vacías después de la muerte de familiares o cuando la gente se mudó. La
encuesta de 2018 encontró un aumento del 3,2% en el número de akiya en
comparación con 2013.
El informe también indicó que el 13,6% de los 62,42
millones de hogares de Japón estaban desocupados. Esta tendencia era más
pronunciada en las prefecturas de Wakayama, Tokushima, Kagoshima y Kochi, con
tasas de desocupación de viviendas de más del 18%.
Hay que tomar en cuenta que Japón tiene la mayor
proporción de ancianos del mundo, con un 28,7% del total de la población. El
país está experimentando una sociedad "superenvejecida"
tanto en las zonas rurales como urbanas. El país también alberga un récord de
80.000 centenarios. Para 2036, las personas de 65 años o más representarán un
tercio de la población. Desde 2011, la población japonesa también se ha
reducido.
La solución de los gobiernos municipales
Para contrarrestar el efecto de esas tendencias
demográficas, ciudades como Tochigi y Nagano tienen "bancos de
akiya". Son sitios web desarrollados por la ciudad o los gobiernos
municipales que enumeran las casas abandonadas, algunas disponibles por tan
solo 50.000 yenes, el equivalente de $ 455 dólares.
La ciudad de Okutama, en el oeste de Tokio, incluso
entrega los edificios viejos y vacíos de forma gratuita, y algunos residentes
nuevos han encontrado formas creativas de reutilizarlos, convirtiéndolos en
talleres y restaurantes.
"El programa no solo ayuda a los antiguos
propietarios, que estaban luchando por utilizar las propiedades y pagar
impuestos, sino también a la ciudad al reducir la cantidad de edificios
abandonados que podrían colapsar o representar riesgos en el futuro", dijo
un portavoz de Okutama a la publicación Nikkei.
Una iniciativa exitosa
Y algunos de estos programas han tenido éxito. El
diario económico Nikkei informó que Mikasa, en la prefectura norteña de
Hokkaido, registró una disminución del 11% en su número de casas vacías cuando
la ciudad implementó subsidios para el cuidado de niños y la compra de
viviendas.
Asimismo, la ciudad de Daisen, en la prefectura de
Tottori, experimentó una caída del 7,9% en el número de propiedades vacías
cuando el gobierno local ofreció subvenciones de 2 millones de yenes ($ 18.229
dóares) a quienes estaban renovando ciertas casas que figuran en su base de
datos.
En septiembre, en plena pandemia de
Covid 19, Nikkei informó sobre un programa a través del cual los
trabajadores remotos que mantenían un empleo en Tokio mientras trabajan desde
el campo recibirían una subvención en efectivo de 1 millón de yenes ($ 9.114
dólares). Mientras tanto, aquellos que establezcan negocios de tecnologías de
la información en las zonas rurales de Japón pueden solicitar una subvención de
3 millones de yenes ($ 27,343 dólares).
Solo para japoneses
Sin embargo, los incentivos en Japón están
dirigidos a ciudadanos y residentes, no a extranjeros sin residencia en el
país, a diferencia de la estrategia adoptada por Italia y Estados Unidos.
En Italia, la aldea sureña de Cinquefrondi
fue noticia cuando comenzó a vender viviendas por 1 euro (1,14
dólares) para aumentar la población de la ciudad. Y la ciudad de Locana, en el
norte, ofreció el mismo incentivo, y agregó otro: a los trabajadores remotos
que tienen hijos les ofreció de 9.000 euros
en efectivo ($ 10.971) para mudarse allí y llenar sus casas abandonadas.
De momento no se espera que el gobierno japonés
abra incentivos para que extranjeros se establezcan en zonas rurales.
*Con la colaboración de Ivette
Leyva


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