En el trabajo, ¿hay que dar siempre el 100%?
Es importante que los jefes le reconozcan el rendimiento a sus empleados en el sueldo, de modo de que ser productivo tenga recompensa.
¿Hay que dar siempre el 100% en el trabajo?
Muchos trabajadores corren una carrera de resistencia. Dan todo el tiempo lo
mejor de sí trabajando siempre al límite de su propio rendimiento. La pregunta
que cabe hacerse es: ¿debe ser esto así? ¿O también es posible, cada tanto,
bajar un cambio?
Desde el punto de vista legal, el trabajo del
empleado no tiene que ser objetivamente bueno, pero el empleado sí debe,
subjetivamente, hacer lo mejor posible.
Sin embargo, si el empleador considera
que el empleado no se esfuerza lo suficiente, puede despedirlo, aunque el mal
desempeño suele ser bastante difícil de medir y demostrar de forma objetiva.
Un mal desempeño no significa tener un mal
día o una mala semana en la que se rinde menos. Muchas veces, estos problemas
se solucionan con más apoyo en la labor.
Para el coach alemán y autor de libros sobre
el tema Jochen Mai, es importante que los jefes le reconozcan el
rendimiento a sus empleados en el sueldo, de modo de que ser productivo tenga recompensa.
«Para muchos jefes sigue siendo importante
ver al empleado ocupado y presente, ya que consideran estas cosas indicadores
de productividad», señala.
Es decir: si se termina el trabajo en menos
tiempo que el estipulado, es conveniente hacerse el ocupado. De lo contrario,
según Mai, lo más probable es que le encomienden a uno otra tarea, por lo que
el rendimiento será castigado más que reconocido. ¿Hay que dar siempre el
100% en el trabajo?
Redefinir los horarios de trabajo
Mai, fundador de la plataforma alemana
«Karrierebibel» (Biblia de la carrera) cree que lo mejor es fijar objetivos con
un plazo realista en vez de prescribir horario de trabajos fijos. «Y quien
termina un trabajo después de seis en vez de después de ocho horas, se puede
dedicar al ocio y listo», explica.
Si el empleado quiere ir compensando por su
propia cuenta, sin fijar reglas sobre el tiempo de trabajo en el contrato,
puede surgir un problema, según advierte la abogada alemana Nathalie Oberthür.
En su opinión, el empleado que trabaja menos
horas de las que estipula el contrato puede ser despedido, por más que
haya hecho horas extra en otro momento para compensar los días en que se
fue antes.
Aprovechar los días más relajados para las
tareas más difíciles
El rendimiento también puede depender del
tipo de trabajo en vez del tiempo de trabajo. «Uno se puede permitir también
días más tranquilos», dice la psicóloga y coach alemana Kristine Qualen. Afirma
que hay días en los que, simplemente, no es posible abordar tareas más
complejas.
En esos días, se puede invertir el esfuerzo
en hacer tareas más rutinarias o simples, como archivar, limpiar datos,
resolver pequeñas tareas. «Todas esas cosas que deben hacerse en algún momento
son ideales para estas fases», asegura.
«Ya sea que se cumple con una tarea enorme o
muchas chicas, las dos cosas se traducen en rendimiento», explica.
Encontrar un nivel de rendimiento en el
equipo
Jochen Mai recomienda que quien observa que
sus colegas son más rápidos que él debería mantener algunas conversaciones. Se
puede preguntar por ejemplo en el equipo qué hacen distinto los demás. A veces
se trata de un problema de organización.
«Por ejemplo, cuando no se domina bien el
equipamiento técnico con el que se trabaja», dice el experto. En su opinión,
vale la pena invertir en uno mismo. «Esto ayuda a hacer mejor el trabajo y
también aumenta el propio valor en el mercado», añade.
También se puede dar el caso a la inversa: el
propio rendimiento es mayor y se termina con el trabajo antes que los colegas.
En esos casos, se puede optar por ayudar a los demás, pero sin permitir ser
usado. «Para algunas personas es importante aprender a decir que no»,
explica.
En el trabajo, hacer visible el esfuerzo
Qualen señala otro problema en relación con
el rendimiento y la presión y diferencia entre la imagen propia y la ajena.
«Quien hace algo que implica una fuerte autosuperación se esfuerza mucho»,
explica Qualen. «Pero eso no va de la mano de un buen resultado medible o de
que los demás vean y valoren el esfuerzo», indicó.
Esto puede ser, por supuesto, una gran
desilusión. Por eso recomienda en estos casos intentar asumir tareas que son
más fáciles para uno o tratar de encontrar la forma de rendir más.
Con material de: CalaBienestar.news by Ismael Cala


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